Gráfica Dura. Justo Pastor Mellado. Septiembre 1993.

Gráfica Dura

Justo Pastor Mellado
Septiembre 1993

Esta nota debía partir por una consideración de la coyuntura chilena del dibujo, analizando las nuevas relaciones que en el campo plástico se establecen entre imagen y escritura. En la complacencia formal en que vivimos, esta relación ha pasado a ser decorativa: la imagen gráfica, mientras más cercana de la pulsión de un yo narcísico primitivo, mejor cumple con las exigencias de la ilustración  blanda de la historia. La decisión de seguir una política gráfica dura ha llevado a Claudio Herrera a combatir todo vestigio realista, empleando sin embargo, armas que se aproximan a la retórica del cómic, pero que en definitiva le dan vuelta groseramente la espalda. El cómic y el grafitti han sido integrados a la banalidad del expresionismo “public relations”.

La idea base –el andamio de Claudio Herrera-, es la recordada frase de Sollers y Dezeuse según la cual el dibujo y la escritura proceden de un mismo gesto; es decir, que comparten la misma energía libidinal. En la lógica de las procedencias –y del as precedencias-, Claudio Herrera convierte el dibujo en una “reserva moral de pacotilla” de su escritura. Esta última aparece como efecto de retardamiento del tedio comprensivo en que realiza sus prospecciones literarias. Joyciano en su método, logra escapar a la ley de (la) jung(la) mediante el rechazo del “yo colectivo”, reemplazándolo por la corporalidad humoral de un “yo colector” que hace de la pequeña cita un sistema de rasguño paródico. Es así como dificulta aún más las relaciones entre dibujo y escritura , interviniendo –por ejemplo- el cuerpo tipográfico de las páginas de un libro. Sabiendo que cuando se ataca a un libro se ataca a todos los libros, en el entendido que un libro contiene (todas) las Tablas de la Ley. Contra esa ley del bloqueo pulsional, lo que queda es postular la deriva de una grafía intermedia que pone en peligro los índices mínimos de la figurabilidad. Por eso, la tinta –licuación del sentido- y el lápiz grafito –grumo de la voz interior- son usados como “no se usa”, siguiendo la táctica del que raya la superficie de los bancos para anotarse como reverso del discurso profesoral. Y en ese reverso, decir la verdad por sustracción. Esto lo conducirá hasta el lado oscuro de sus atribuciones, (sobre)rayando la necesidad de ocupación total del espacio de la hoja normalizada –su “rayado de cancha”-, al simular el prospecto caricatural de un mapa turístico de las ideas… chilenas… del dibujo y de la escritura.